Adviento

DIOS habla hoy - Versión Popular _ Segunda Edición
El evangelio según SAN LUCAS
Prólogo

1 Muchos han tratado de escribir la historia de los hechos sucedidos entre nosotros, tal y como nos los enseñaron quienes, habiéndolos visto desde el comienzo, recibieron el encargo de anunciar el mensaje. Yo también, excelentísimo Teófilo, lo he investigado todo con cuidado desde el principio, y me ha parecido conveniente escribirte estas cosas ordenadamente, para que conozcas bien la verdad de lo que te han enseñado.

Un ángel anuncia el nacimiento de Juan el bautista.

En el tiempo en que Herodes era rey de Judea, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al grupo de Abías. Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aaron. Los dos eran justos delante de Dios y obedecían los mandatos y leyes del Señor, de tal manera que nadie los podía culpar de nada. Pero no tenían hijos, porque Isabel no había podido tenerlos, ademas los dos eran ya muy ancianos.

Un día en que al grupo sacerdotal de Zacarías le toco el turno de oficiar delante de Dios, según era costumbre entre los sacerdotes, le toco en suerte a Zacarías entrar en el santuario del templo del Señor para quemar incienso. Mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando fuera. En esto se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, de pie al lado derecho del altar del incienso. Al ver el ángel, Zacarías se quedo sorprendido y lleno de miedo. Pero el ángel le dijo:
Zacarías, no tengas miedo, porque Dios ha oido tu oración, y tu esposa Isabel te va a dar un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Tu te llenaras de gozo, y muchos se alegraran de su nacimiento, porque tu hijo va a ser grande delante del Señor. No tomara vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo desde antes de nacer. Hará que muchos de la nación de Israel se vuelvan al Señor su Dios. Este Juan ira delante del Señor con el espíritu y el poder del profeta Elias, para reconciliar a los padres con los hijos y para que los rebeldes aprendan a obedecer. De este modo preparara al pueblo para recibir al Señor.
Zacarías pregunto al ángel:
¿Como puedo estar seguro de esto? Porque yo soy muy anciano y mi esposa también.
El ángel le contesto:
Yo soy Gabriel, y estoy al servicio de Dios, el me mando a hablar contigo y darte estas buenas noticias. Peor ahora, como no has creído lo que te he dicho, vas a quedarte mudo, no podrás hablar hasta que, a su debido tiempo, suceda todo esto.
Mientras tanto, la gente estaba afuera esperando a Zacarías y preguntándose por que tardaba tanto en salir del santuario. Cuando al fin salió, no les podía hablar, entonces se dieron cuenta de que había tenido una visión en el santuario, pues les hablaba por señas, y siguió así, sin poder hablar.
Cumplido su servicio, Zacarías se fue a su casa. Después de esto, su esposa Isabel quedo encinta, y durante cinco meses no salido de su casa, pensando: El Señor me ha hecho eso ahora, para que la gente ya no me desprecie.

Un ángel anuncia el nacimiento de Jesus

A los seis meses, Dios mando al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una mujer virgen llamada Maria, que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado Jose, descendiente del rey David. El ángel entro en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor esta contigo.
Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba que significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
Maria, no tengas miedo, pues tu gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesus. Será un gran hombre, al que llamaran Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, para que reine para siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fin.
Maria preguntó al ángel:
-¿Como podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
El ángel le contesto:
El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansara sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana, la que decían que no podía tener hijos esta encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.
Entonces Maria dijo:
Yo soy esclava del Señor, que Dios haga conmigo como me has dicho.
Con esto, el ángel se fue.

Maria visita a Isabel

Por aquellos días, Maria se fue de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, y entro en la casa de Zacarías y saludo a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de Maria, la criatura se le movió en el vientre, y ella quedo llena del Espíritu Santo. Entonces, con voy muy fuere dijo:
¡Dios te ha bendecido mas que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! ¿Quien soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se movió de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tu por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!
Maria dijo:
“Mi alma alaba la grandeza del Señor,
mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.
Porque Dios ha puesto sus ojos
en mi, su humilde esclava,
y desde ahora siempre me llamaran dichosa;
porque el Todopoderoso ha
hecho en mi grandes cosas.
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes lo reverencian.
Actuó con todo su poder:
deshizo los planes de los
orgullosos,
derribo a los reyes e sus tronos
y puso en alto a los humildes.
Lleno de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las
manos vacías.
Ayudo al pueblo de Israel, su
siervo,
y no se olvido de tratarlo con
misericordia.
Así o había prometido a
nuestros antepasados,
Abraham y a su futuros
descendientes.”

Maria se quedo con Isabel unos tres meses, y después regreso a su casa.

Nacimiento de Juan el Bautista

Al cumplirse el tiempo en que Isabel debía dar a luz, tuvo un hijo.
Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. A los ocho días, llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. pero su madre dijo:
No. Tiene que llamarse Juan.
Le contestaron:
No hay nadie en tu familia con ese nombre.
Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber que nombre quería ponerle. El padre pidió una tabla para escribir, y escribio: “Su nombre es Juan”. Y todos se quedaron admirados. En aquel mismo momento Zacarías volvió a hablar, y comenzó a alabar a Dios. Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. Todos los que oían se preguntaban así mismos: “¿Que llegara a ser este niño?
Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de el.

El canto de Zacarías

Zacarías, el padre dle niño, lleno del Espíritu Santo y hablando en nombre de Dios, dijo:

“¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha venido a salvar a su pueblo!
Nos ha enviado un poderoso salvador,
un descendiente de David, su
siervo.
Esto es lo que había prometido
en el pasado
por medio de sus santos
profetas:
que nos salvaría de nuestros
enemigos
y de todos los que nos odian,
que tendría compasión de
nuestros antepasados y que no se olvidaría de su santo
pacto.
Y este es el juramento que había
hecho
a nuestro padre Abraham:
que nos libraría de nuestros
enemigos,
para servirle a el sin temor
alguno
y estar en su presencia, con
rectitud y santidad,
todos los días de nuestra vida.
En cuanto a ti, hijito mío,
serás llamado profeta del Dios
altísimo,
porque iras delante del Señor
preparando sus camino,
para hacer saber a su pueblo
que Dios les perdona sus
pecados y les da la salvación.
Porque nuestro Dios, en su gran
misericordia,
nos trae de lo alto el sol de un nuevo día,
para dar luz a los que viven
en la mas profunda oscuridad,
para dirigir nuestros pasos
por el camino de la paz”

El niño crecía y se hacia fuerte espiritualmente, y vivió en los desiertos hasta el día en que se dio a conocer a los israelitas.